¿Has probado el té de chocolate?

¿Has probado el té de chocolate?
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El té es la infusión más consumida en el mundo después del café, en los países latinoamericanos productores de café se consume muy poco, en comparación con los países de Asia y Europa donde una taza de té no puede faltar en sus comidas.

Las personas que no tienen el hábito de tomar té se pierden de mucho, pues esta es una bebida versátil que puede tomarse fría o caliente, además de ser muy económica si la preparamos nosotros mismos (las bolsitas empacadas de té si son costosas). El té se puede preparar casi con todo, podemos utilizar cáscaras de frutas deshidratadas y hojas de plantas curativas.

La primera vez que bebí té de chocolate fue en una feria de productores de chocolate, cuya finalidad era exaltar todos los productos derivados del cacao venezolano, reconocido internacionalmente como el mejor del mundo por su sabor, alta calidad y fragancia.

En el centro del salón había una fuente de cristal muy bella a la que le tomé una fotografía, todo el lugar estaba impregnado con un aroma a chocolate divino proveniente de la fuente que contenía té de cacao, en los comercios expendedores le llaman té de chocolate, pero es un nombre comercial, en realidad se trata de té de cacao.

Este té se elabora a partir de la cáscara de las semillas de cacao que resultan como material residual del trillado, en lugar de desechar las cáscaras los productores de este rubro las comercializan con el nombre de té de chocolate, se consigue fácilmente en las tiendas naturistas y es muy económico, con una cucharada se pueden hacer aproximadamente cuatro tazas de infusión.

Tengo un amigo productor de cacao que me regala las cáscaras de cacao con la que preparo mi té, ya es habitual para mí prepararlo a diario, hago una jarra grande para todo el día. Cuando está recién hecho bebo una taza caliente y luego lo refrigero para consumirlo como bebida refrescante a cualquier hora.

El día de hoy quiero compartir con la comunidad la preparación de esta infusión aromática.

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Las medidas son libres, pero podemos tomar como referencia una cucharadita de cáscaras de cacao por cada taza de agua.
Es importante que las mantengamos almacenadas en un frasco de vidrio con tapa para conservar la frescura y aroma de nuestro té por mucho tiempo, las cáscaras deben estar crujientes y secas, de lo contrario debemos desecharlas.

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En una olla hervimos el agua potable, una vez alcanzado el punto de ebullición agregamos las cucharadas deseadas de cáscaras de cacao, apagamos el fuego y tapamos la olla.

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Dejamos reposar y cuando haya bajado un poco la temperatura filtramos la infusión con un colador, el resultado será una deliciosa bebida aromática que podemos disfrutar mientras nos relajamos.

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